- Voz: Laura De Ita
- Chelo: Renata Wimer
Eres la marcha de mi respiración, la esdrújula de mis frases imperfectas, el peso de mi voz cuando te leo. Eres la curva de mi vida recta, el gris de la ciudad dormida, el salto al charco que acostumbran los cansados. Vamos a ninguna parte; la vida es carreta de chapulines. Y tú eres brújula sin polo norte, giro hacia la izquierda (o la derecha, que aquí da lo mismo); eres pez que nada en lo que me queda de cabello y lo haces ver como melena con baños de dorado.
Eres sánscrito y malescrito, arameo y nación libre, perro sin lengua y lengua sin títulos: eres yo en mí, y nada y tanto como te deseo: soy humo y tú el suspiro que deshace mi cuerpo de caracolas y de hilos. Eres cambio de rumbo si soy tu río, o suelo firme si soy un árbol.
(El destino no es la esperanza, sino el simple final de todas las cosas. El destino es lo que se agota; es, incluso, un camino más corto que el futuro. Jacques Derrida hablaba de la lluvia de significados que se desatan a partir de una sola palabra. Imre Kertész refería que los hombres, como las palabras en Derrida, diseminan destinos –diseminar, raíz compartida con semen– muchos destinos probables para un solo individuo. Los hombres y las palabras llevan, entonces, un mismo destino incierto, que a la vez son muchos: ni las palabras ni los hombres saben hacia dónde van una vez que han sido desempacados, una vez que han visto la luz amarilla del sol. Los hombres y las palabras, entonces, comparten la incertidumbre del que no sabe hacia dónde va.)
Eres más, más que el momento mismo del contacto, más que la fina película adherida al cuerpo el día después (que me niego a disolver en la regadera cuando no estás, y me la quito con la lengua). Eres el recelo de los parques por las nubes cerradas; el reflejo de las llantas en el instante previo a enturbiar el charco. Eres el fantasma en las palabras mal impresas de los libros en couché; la liana que permite cruzar las rías; sal que se sabe sal si alguien la prueba.
Eres tanto o más, si no te tengo.
Y ya veré qué hago si un día me despiertas.
Y ya veré qué hago si algún día te encuentro.
(Dos caminos llegan a ti: uno de leche en polvo, por carre-teras federales; otro íntimo y mejor, hecho con flores que voy descarrilando; letras atoradas en la cuneta de miel; sílabas que dividen los sentidos de los ca-rri-les, y guiones como anuncios, sueños como puentes, cielos como destino, y milagros que uno espera cuando se va borracho a trescientos por hora.)

3 mensajes
Exquisito, si al ese texto una y otra me tenia atrapada, y susurrando esas letras que me enchinaban la piel, ahora tarareo la tonada y me ausento de este mundo para entrar a una esdrújula que me lleva a estas frases inmperfectas. Wow Varela y de Ita, gracias por esto. Atte. una fan de las de las esdrújulas y de tus letras que me atrapan
No me gustó, el texto es bellísimo, pero no me gustó la música; tal vez soy muy chafa en eso de apreciar la música pero a pesar de que mencionó los fragmentos que más me agradan, no es lo mismo, tampoco estoy para decir que lo pasaron a “fregar” pero la verdad no me gustó, hubiera preferido que Alejandro la interpretara como “fui yo”.
Chao.
Mareado,…mareado quedé con la pasión que flota en su ser.
no lo sé!.
pero el murmullo de la noche celosa estará extrañando que yo le
recuerde como cada vez.
Sin saber que su instinto, de llamar mi atención es mas fuerte que el sol.
Puede ser que mañana no esté, mas su voz cual estruendo despierte mi alma otra vez.
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