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	<title>Paracaídas que no abre</title>
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	<pubDate>Mon, 23 Jun 2008 23:38:34 +0000</pubDate>
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		<title>Violas nuevas</title>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:46:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (14%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Violas%20nuevas.mp3)
Porque estoy muerto, veo el fin del mundo como poca cosa y las películas me dan ganas de llorar, sin haber entendido siquiera la trama. Porque estoy muerto, y desde hace tiempo apesto, trato con cariño los residuos de plomo y nicotina en los pulmones, únicas partículas de mí (sin ser mías [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/14%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Violas%20nuevas.mp3">Download audio file (14%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Violas%20nuevas.mp3)</a><br /></p>
<p>Porque estoy muerto, veo el fin del mundo como poca cosa y las películas me dan ganas de llorar, sin haber entendido siquiera la trama. Porque estoy muerto, y desde hace tiempo apesto, trato con cariño los residuos de plomo y nicotina en los pulmones, únicas partículas de mí (sin ser mías por completo) que no dan asco. Me dejaste sin hijos y ahora pongo pañales a cada gusano que me sale de los ojos; de ellos brotarán mis nietos, que no son flores de panteón sino motos Vespa en Italia,<br />
cardamomo en polvo para el té, títulos profesionales que se venden en el mercado negro del Distrito Federal, cuerdas de plata para violas nuevas, vinagre de miel, compota de manzana, foie-gras y residuos de orina, secos, en tubos de ensayo sobre anaqueles de un hospital-prisión moscovita donde se archivan horrores de cierta guerra fría.</p>
<p>Porque estoy muerto, vivo. Porque estoy muerto, siento. Porque no vendrás, te espero. Porque ya no estás, te canto.</p>
<p align="right">Fragmento de <em>Notaciones para una suite del desamor</em></p>
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		<title>13. Orquestas del corazón</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/23/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:35:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (13%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20Orquestas%20del%20corazon.mp3)
- Voz: Alejandro Páez Varela
- Chelo: Renata Wimer
Crecí mirando los chelos en las tiendas de empeño. Chelos y violas. Pero más chelos. Los veía detenidamente a la boca, les contaba las cuerdas. Siempre pensé que un día la vida me daría la alternativa, pero no fue así; y, como una especie de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/13%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20Orquestas%20del%20corazon.mp3">Download audio file (13%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20Orquestas%20del%20corazon.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz: Alejandro Páez Varela<br />
- Chelo: Renata Wimer</strong></p>
<p>Crecí mirando los chelos en las tiendas de empeño. Chelos y violas. Pero más chelos. Los veía detenidamente a la boca, les contaba las cuerdas. Siempre pensé que un día la vida me daría la alternativa, pero no fue así; y, como una especie de bloqueo inconsciente, comencé a tronarme los dedos desde chavalo de una manera tan salvaje que en el invierno tengo molestias leves. No es artritis, claro. Nada grave, para ser honestos. Pero conforme el tiempo pasa me doy cuenta que me apliqué un castigo.</p>
<p>No creo que mi cariño por el chelo haya nacido de escucharlo en vivo. Jamás, hasta donde recuerdo, acudí a un concierto en mi adolescencia. Sin embargo, sí recuerdo claramente cómo fue el momento en el que me rendí a sus pies: llegó a casa un disco (muy probablemente de Selecciones) con algún virtuosi que tocaba pedacitos de Mozart, Vivaldi y Haendel. Yo me pegaba a la bocina para escuchar mejor el bajo continuo, que me dolía en el corazón, que me lastimaba donde cala de verdad.</p>
<p>Mucho tiempo después de que aquel disco fue perdiendo brillo de tanto uso, fue que me enamoré por primera vez. Y entonces sentí cuerdas en el corazón. Mi idea sobre perder y ganar en los terrenos de las relaciones humanas, entendí, estaba marcada por los sonidos de las cuerdas: eran violines los que sentía cuando ganaba; era chelo a la hora de perder. Y así, poco a poco, con los dedos dolidos y el corazón en la orquesta, fui de un lado a otro provocando sonidos: cuando me faltaba chelo provocaba una ruptura; y luego, otra vez, regresaba voluntariamente al fabuloso violín.</p>
<p>En el centro de la ciudad donde crecí había una casa de antigüedades en la que conocí un chelo que me dejó boquiabierto, y jamás lo escuché. Rojo, con las cuerdas medio sueltas –me imagino que para no vencerlo–, gordito, como amable. Me acerqué al vendedor y pregunté el precio. “¿Para qué ?”, contestó. Para qué.</p>
<p>Nunca más volví a encontrar el disco de mi primera vez; no sé ni cómo buscarlo. No supe qué pasó con aquel chelo y jamás estudié música. Poco a poco las cosas han regresado a su lugar: el chelo se volvió nuevamente chelo, y las relaciones fallidas se cocieron por su cuenta.</p>
<p>Ahora la melancolía es mayor: me duelen también el fagot, el clarinete y el clavecín. Y cuando ando por las calles, y miro las faldas y quiero repetir solos de chelo, cierro los ojos y me digo: “Eh, Alejandro, córrele, enciérrate en tu casa, ponte 20 compactos. No busques más, que la vida está de por sí llena de chelos. Mejor que viva Rostropovich, que viva la Du Pré. Y las cosas del amor, esas, mejor las manejas en silencio.”</p>
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		<title>11.- Si la furia</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/22/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:18:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (11%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Si%20la%20furia.mp3)
- Voz y música: Ari Brickman
- Contrabajo: Juan Cristóbal Pérez Grobet
 Se aprende más en una noche en vela que en un año acostado
–E. M. Cioran
Si me detengo a la puerta de un bar; si en la entrada de un restaurante; si al pie de una larga mesa de comensales; si veo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/11%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Si%20la%20furia.mp3">Download audio file (11%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Si%20la%20furia.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz y música: Ari Brickman<br />
- Contrabajo: Juan Cristóbal Pérez Grobet</strong></p>
<p align="right"> <em>Se aprende más en una noche en vela que en un año acostado</em><br />
–E. M. Cioran</p>
<p align="left">Si me detengo a la puerta de un bar; si en la entrada de un restaurante; si al pie de una larga mesa de comensales; si veo por el hombro la ciudad, se que ella estará (cuando está), seguramente, porque justo en donde sé ha sentado ha caído un pedazo de noche, suave, como lluvia de notas bajas para chelo o como pellizcos delicados al violín. (Aun de día. Un pedazo de noche.)</p>
<p align="left">Si bebemos, hasta agotarnos (la estupidez del mundo merece todo el alcohol); si aborrecemos, pegamos violentamente con la cabeza al suelo hasta que se parten las montañas. Si el amor, mucho, sin horario.</p>
<p align="left">La tristeza es su idioma materno, que aprendió cuando yo no estaba. No lo habla en público: lo ronca, y yo estoy para contarlo. La imagino como un cometa, con esa cola miserable que la persigue, cola larga de desencuentros. He intentado por todos los medios espantar ese alo de tristeza. Chú, chú, le digo, como hace el sepulturero a los pájaros y a los perros que se pelean la carne de los muertos en los cementerios. Chú, chú. Pero ella habla la triste y no se deja, y, además, sin la tristeza, ¿para qué esos ojos?</p>
<p align="left">Si veo a través de su piel, el rostro, los brazos, el pecho prerrafaelitas; si escarbo carne adentro, corren ríos de furia que se confunden con sangre. Si la furia. Si la furia de cosas que no entiendo. Si asuntos que no deberían incumbirme; si viejas heridas y viejas rencillas que yo no puedo sanar y que no me pertenecen y (díganme si me equivoco al preguntar)  ¿para qué saber de ellas?</p>
<p align="left">La vida tiene muchos trucos, crucigramas que llenamos a diario. En ella no hay tal. Todo llega como jaque mate, como rompecabezas que se sale de la caja completamente armado.</p>
<p align="left">Si me duermo en el baño de un bar, si me desnudo y me paro en la ventana; si me bajo corriendo las escaleras (un domingo, sin prisa); si pongo los tenis a secar al borde de la azotea (cuarto piso) y los recojo a las seis, siete de la mañana (después de la parranda), y malabareo mi indecencia, se que no estoy solo. Ella está sentada por allí, la habré de encontrar, porque los hoyos negros no pueden ocultar su atracción, y esta es una ley inquebrantable de la física y la astrología y ciencias paralelas-qué-se-yo.</p>
<p align="left">Si me detengo a pensar; si analizo las cosas que importan habré de volver los ojos ciegos a ella (sin conocerla demasiado), párpados como cobija de lana; labio picudo de pajarito que pide agua, por favor agua, denme agua, agua o lo que sea, lo que sea, lo que sea, que la infelicidad provoca, por lo regular, mucha sed.</p>
<p align="left">Si me detengo a la puerta de un bar, si entro al tubo que lleva directo a mi vida, no la busco: ella llega.</p>
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		<title>10.- Lejos de ti, me atengo al sereno</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/21/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:14:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (10%20%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Lejos%20de%20ti.mp3)
- Voz: Álvaro Guerrero
- Piano: Gerardo Pozos
- Guitarras: José Luis Domínguez
Muerto de ti, por ti, no puedo sino dejarte ir y suspenderme en éter para que no me duelan las plantas de los pies, la piel sometida a la ropa, los pulmones cuando el aire se abre paso, el pecho sacudido por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/10%20%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Lejos%20de%20ti.mp3">Download audio file (10%20%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Lejos%20de%20ti.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz: Álvaro Guerrero<br />
- Piano: Gerardo Pozos<br />
- Guitarras: José Luis Domínguez</strong></p>
<p>Muerto de ti, por ti, no puedo sino dejarte ir y suspenderme en éter para que no me duelan las plantas de los pies, la piel sometida a la ropa, los pulmones cuando el aire se abre paso, el pecho sacudido por disparos de la aorta. Muerto de ti, lejos, renuncio a pensar siquiera porque el cerebro es un badajo. Lejos de ti, menos despierto, me unto a la ventana como vaho si imagino que pasarás.</p>
<p>Por lo menos dame cápsulas de ti para no extrañarte, para no sentirte lejos sino en mí, parte de mí, hojuelas de mi cereal, tapiz de cada cantina a la que me entrego. Dame cápsulas de ti que contengan esencias de tu labio inferior, pequeña luz roja que ilumina incluso a un ciego como yo. Cápsulas, mi amor, para disponerte en cada viaje, si es que arrastro la cobija, o simplemente para cuando no estás.</p>
<p>Enséñame a tomarte a diario, escríbeme la receta: tres cápsulas de ti en el desayuno, dos antes de dormir, y doscientas en la madrugada para ver si de una vez por todas me muero de una sobredosis. Y ríndeme lo mismo que en persona, porque no busco placebo: ríndeme los mismos besos y las mismas mañanas (que recibo con las cortinas corridas para dilatar la fuga de la noche anterior).</p>
<p>Dame cápsulas de ti y enséñame a entender que realmente no te necesito.</p>
<p>Dame cápsulas de ti para no pensarte tanto.</p>
<p>Muerto de ti, por ti muerto, levanto los cerros hasta el cielo y pongo orden entre las olas y el continente. Porque un hombre se transforma en Hércules al querer, y más fuerte y poderoso se vuelve cuando sabe que ha perdido.</p>
<p>Muerto, floto en el aire por ti, ligero, como el humo del cigarro que devoro para terminar este texto.</p>
<p>Lejos de ti, me atengo al sereno.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>09.- Fui yo</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/20/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:10:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (09%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Fui%20yo.mp3)
- Voces: Alejandro Páez Varela, Martha Claudia Moreno, Carmina Narro
- Música: Polka Madre
- Coros: Laura De Ita, Eric Bergman

Pude ser el elástico de un calzón barato que a nadie convenció –a pesar de la oferta– y terminó en la bodega; la pistola asesina que inculpó al vagabundo que dormía en el basurero; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/09%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Fui%20yo.mp3">Download audio file (09%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Fui%20yo.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voces: Alejandro Páez Varela, Martha Claudia Moreno, Carmina Narro<br />
- Música: Polka Madre<br />
- Coros: Laura De Ita, Eric Bergman<br />
</strong></p>
<p>Pude ser el elástico de un calzón barato que a nadie convenció –a pesar de la oferta– y terminó en la bodega; la pistola asesina que inculpó al vagabundo que dormía en el basurero; una de las medallas de un piloto comercial que dejó a su familia por la azafata, o la jarrita de agua supuestamente purificada que tengo para toda la noche en este hotel de cortinas hechas en China.</p>
<p>Pude ser una de las gatas que se fueron de noche contigo; la mirilla por la que veo gordo a mi vecino (y delgados y curveados a sus muchos amantes); el zapato que perdí en un parque de Durango por borracho y busca pleitos; la enciclopedia que leí en orden alfabético y me sigue esperando en el librero de mi madre, o el pedazo de madera podrida que encalló en una playa fría de los mares del norte años después del naufragio.</p>
<p>Pude ser una de las treinta y tantas colillas que seguramente amanecerán en el cenicero (como sucede en estos días); un celular golpeado que no tuvo funda como otros; la corbata de un comentarista de fútbol castrado que imposta la voz, o las botas de un soldado que salió con la esperanza de volver y fue sepultado en el lodo, en el campo de batalla, junto a una carte-ra que escondía recuerdos estúpidos y que eran, lejos donde estaba, el hilo que lo mantenía atado a la tierra y despierto.</p>
<p>Pude ser cualquiera de las luces encendidas de esta ciudad huésped-celda; un vaso que se quiebra en el bar de solteros que me espera a unas cuadras; la maleta destartalada que sirvió para muchos viajes y que pienso sustituir por otra de mejor marca; un cachorro de veterinaria que jamás amamantó y no llora por su madre sino por la incertidumbre, o este candil de plástico que seguramente querrán cobrarme cuando me vaya (porque lo uso para buscar colores en la ropa de mañana, ahora que tus ojos sanos ya no están).</p>
<p>Pude ser la etiqueta que arrancas de tu nueva blusa o alguna de tus cremas o la ropa que ya no te llevaste; el collar de perlas de la señora que levanta la suciedad de su perro en el parque; la gabardina negra de un judío en domingo, o el conserje de uno de los tantos edificios del barrio que me enseñaste a observar –como muchas otras cosas– pero que no tocamos, seguro que no tocamos, te juro que no tocamos porque me habría dado cuenta de que nacieron fríos y desde entonces se están cayendo.</p>
<p>Pude ser cualquier cosa, pero no: fui (soy) yo, el mismo que conoces, el que no cambió: paracaídas que no abre, bomba de tiempo bajo la axila.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>08.- Ni siquiera encuentro la parte que más me duele</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/19/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:07:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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- Voz: Laura De Ita
- Música: Polka Madre
Ni siquiera encuentro la parte que más me duele. No serán los riñones, seguro, ni el hígado ni la boca del estómago ni la cabeza ni los pulmones. Será otro lugar. Nada más cierro los ojos y me llegan agujas por todos lados, en cada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/08%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Ni%20siquiera%20encuentro%20la%20parte%20que%20ma%81s%20me%20duele.mp3">Download audio file (08%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Ni%20siquiera%20encuentro%20la%20parte%20que%20ma%81s%20me%20duele.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz: Laura De Ita<br />
- Música: Polka Madre</strong></p>
<p>Ni siquiera encuentro la parte que más me duele. No serán los riñones, seguro, ni el hígado ni la boca del estómago ni la cabeza ni los pulmones. Será otro lugar. Nada más cierro los ojos y me llegan agujas por todos lados, en cada centímetro. Nada más me doy un tiempo para pensar y se me atora la matraca del cerebro. Sólo tengo que apagar la luz de la recámara y los ojos se me vuelven de gato y veo, veo mucho, en el techo y en la almohada, en las patas del buró y en la lámpara, y me lastimo.</p>
<p>Qué pena ir al médico con estos padecimientos que no tienen verbo ni predicado. Ubico, para mi historial clínico, cabellos cortos y largos, labios pintados y desmanchados, risas y tristezas y malos sabores. Qué espectáculo voy a dar en una sala de espera junto a los otros que tendrán enfermedades que sí valen la pena. Me duele todo y no encuentro de qué quejarme. Me arde todo y no tengo de qué dolerme, en específico.</p>
<p>Si llego a consulta, le diré al médico que me duele un último tramo del abecedario: Margarita, Mariana, Mireya, Mónica, Nancy, Nadia, Patricia, Rocío, Sandra, Tania, Valeria. Me dirá, para ayudarme, que me toque una parte del cuerpo y la describa. Me dirigiré a él con la misma fórmula, aunque alternada: Adriana, Alejandra, Alicia, Ana, Baba, Cecilia, Clara, Diana, Dinora, Fernanda, Gabriela. O brincaré al arbitrio en mi expediente. A la ele, por ejemplo: Laura, Leticia, Lola. Y aún así, no encontraré la parte que más me duele. Los riñones no son, seguro; ni el hígado ni la boca del estómago ni la cabeza ni los pulmones. Será otro lugar.</p>
<p>Si voy al médico, mejor le diré que me duele todo: el haber nacido, por ejemplo. El ser feliz y ser amargo. Le explicaré, expediente en mano, que tengo un patrón de conducta que me encasilla, seguro, en alguno de tantos males. Que duermo despierto. Que me casé con los moscos y las alergias para no soportarlos. Que renazco por las mañanas y en la noche me vuelvo el diablo. Que lamento estar escribiendo a estas horas porque tantos pizarrones y marcadores y lápices y post-its y cigarros no pueden ser saludables. Le diré que no encuentro en dónde me duele y me caen agujas de todos lados.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>07.- Que se salven todos menos usted</title>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 18:02:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (07%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Que%20se%20salven%20todos%20menos%20usted.mp3)
- Voz y música: Ari Brickman
- Contrabajo: Juan Cristóbal Pérez Grobet
¡Cuántos protocolos! ¡Cuánto hay que ir, cuesta arriba! Si un hombre y una mujer se aman, ¡cuántos caminos de hormigas deben recorrer, cuántas sílabas desagregar!
Pienso esto mientras observo cómo pasa la gente en el aeropuerto.
Qué felices son, los aeropuertos. Aquí quisiera yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/07%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Que%20se%20salven%20todos%20menos%20usted.mp3">Download audio file (07%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Que%20se%20salven%20todos%20menos%20usted.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz y música: Ari Brickman<br />
- Contrabajo: Juan Cristóbal Pérez Grobet</strong></p>
<p>¡Cuántos protocolos! ¡Cuánto hay que ir, cuesta arriba! Si un hombre y una mujer se aman, ¡cuántos caminos de hormigas deben recorrer, cuántas sílabas desagregar!</p>
<p>Pienso esto mientras observo cómo pasa la gente en el aeropuerto.</p>
<p>Qué felices son, los aeropuertos. Aquí quisiera yo vivir. Una mujer que se lanza al hombre que espera y, sugiero, ama; una familia de tenis que levanta al aire al más pequeño porque no lo ha conocido. Este tipo por el que no meto las manos al fuego pero que besa a una chica que se pone de puntitas y le toca la espalda con las yemas de los dedos, de manera tan delicada que ya quisiéramos los cargadores de maletas y yo.</p>
<p>¡Que vivan los aeropuertos! Que todos se vayan y que todos lleguen para siempre. Los ojos negros, los incoloros, los ojos rasgados y los que tapió el destino como casa vieja merecen abrirse de largo y ancho en este y en todos los aeropuertos.<br />
Suyos son los aeropuertos. Venga por ellos.</p>
<p>¡Cuántos métodos, cuántas letanías, cuán larga es la lista de los que ven el amor mientras apuntan!</p>
<p>Contenga usted la respiración, no se aguante las ganas de correr. Venga, tome estos pasillos, porque son iguales en Londres o en Ámsterdam, en Singapur o en Madrid. Venga porque son suyos. Recórralos aún si no espera a alguien, como yo. Ándese por ellos, y no piense mucho en lo que realmente quiere, si es que lo quiere, también como yo: que se desprendan las alas de su avión en cuanto despegue, y que se salven todos menos usted, en este orden: primero las sobrecargo, luego los de la clase turista, y al final los de primera y los capitanes porque esos no tienen nada qué perder en el azar de la vida: van enfrente porque tienen prisa. Más que usted, más que yo.</p>
<p>Venga usted a los aeropuertos, vuélvase este aeropuerto su corazón. Que lleguen todos a él, que se vayan los que quieran irse, incluso sin pase de abordar, sin rayos equis y sin aduanas.</p>
<p>Derrúmbense los protocolos y la cuesta arriba, que estamos en el aeropuerto, en la última terminal de la nada. Porque aquí empieza y termina todo, sin importar quién llega y quién se va.</p>
<p>Los aeropuertos son, observo ahora, el corazón más noble.</p>
<p>Que vivan los aeropuertos.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>06.- Esdrújula</title>
		<link>http://paracaidasquenoabre.com/17/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 17:58:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Download audio file (06%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Esdru%81jula.mp3)
- Voz: Laura De Ita
- Chelo: Renata Wimer
Eres la marcha de mi respiración, la esdrújula de mis frases imperfectas, el peso de mi voz cuando te leo. Eres la curva de mi vida recta, el gris de la ciudad dormida, el salto al charco que acostumbran los cansados. Vamos a ninguna parte; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/06%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Esdru%81jula.mp3">Download audio file (06%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Esdru%81jula.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz: Laura De Ita<br />
- Chelo: Renata Wimer</strong></p>
<p>Eres la marcha de mi respiración, la esdrújula de mis frases imperfectas, el peso de mi voz cuando te leo. Eres la curva de mi vida recta, el gris de la ciudad dormida, el salto al charco que acostumbran los cansados. Vamos a ninguna parte; la vida es carreta de chapulines. Y tú eres brújula sin polo norte, giro hacia la izquierda (o la derecha, que aquí da lo mismo); eres pez que nada en lo que me queda de cabello y lo haces ver como melena con baños de dorado.</p>
<p>Eres sánscrito y malescrito, arameo y nación libre, perro sin lengua y lengua sin títulos: eres yo en mí, y nada y tanto como te deseo: soy humo y tú el suspiro que deshace mi cuerpo de caracolas y de hilos. Eres cambio de rumbo si soy tu río, o suelo firme si soy un árbol.</p>
<p>(El destino no es la esperanza, sino el simple final de todas las cosas. El destino es lo que se agota; es, incluso, un camino más corto que el futuro. Jacques Derrida hablaba de la lluvia de significados que se desatan a partir de una sola palabra. Imre Kertész refería que los hombres, como las palabras en Derrida, diseminan destinos –diseminar, raíz compartida con semen– muchos destinos probables para un solo individuo. Los hombres y las palabras llevan, entonces, un mismo destino incierto, que a la vez son muchos: ni las palabras ni los hombres saben hacia dónde van una vez que han sido desempacados, una vez que han visto la luz amarilla del sol. Los hombres y las palabras, entonces, comparten la incertidumbre del que no sabe hacia dónde va.)</p>
<p>Eres más, más que el momento mismo del contacto, más que la fina película adherida al cuerpo el día después (que me niego a disolver en la regadera cuando no estás, y me la quito con la lengua). Eres el recelo de los parques por las nubes cerradas; el reflejo de las llantas en el instante previo a enturbiar el charco. Eres el fantasma en las palabras mal impresas de los libros en couché; la liana que permite cruzar las rías; sal que se sabe sal si alguien la prueba.</p>
<p>Eres tanto o más, si no te tengo.</p>
<p>Y ya veré qué hago si un día me despiertas.</p>
<p>Y ya veré qué hago si algún día te encuentro.</p>
<p>(Dos caminos llegan a ti: uno de leche en polvo, por carre-teras federales; otro íntimo y mejor, hecho con flores que voy descarrilando; letras atoradas en la cuneta de miel; sílabas que dividen los sentidos de los ca-rri-les, y guiones como anuncios, sueños como puentes, cielos como destino, y milagros que uno espera cuando se va borracho a trescientos por hora.)</p>
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		<title>05.- Tierra de nadie</title>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 17:52:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (05%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Tierra%20de%20nadie.mp3)
- Voces: Dolores Tapia, Abel Membrillo
- Música: Polka Madre
Hay, en la guerra de trincheras, un espacio entre dos frentes llamado “tierra de nadie”. Francotiradores de ambos bandos esperan al primero que se asome para volarle la cabeza. De un lado y de otro se labran túneles y canales que marcan fronteras y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/05%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Tierra%20de%20nadie.mp3">Download audio file (05%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Tierra%20de%20nadie.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voces: Dolores Tapia, Abel Membrillo<br />
- Música: Polka Madre</strong></p>
<p>Hay, en la guerra de trincheras, un espacio entre dos frentes llamado “tierra de nadie”. Francotiradores de ambos bandos esperan al primero que se asome para volarle la cabeza. De un lado y de otro se labran túneles y canales que marcan fronteras y pronto se vuelven chiqueros que cultivan enfermedad y hambre. Entre barro y frío, los combatientes viven a medias. Libran una lucha de resistencia de la que nadie, por supuesto, ha resultado vencedor o vencido.</p>
<p>Mujeres y hombres viven a diario esa guerra de trincheras. Muchos son los lisiados –mayoría los del corazón– que no tienen otra opción que pasar los meses donde los enfermos se pudren y los sanos enferman sólo por la espera de que pase algo. Y no pasa nada. Y no abandonan su puesto.</p>
<p>Esa tierra es tierra de renunciación. Mis amigos de un lado y de otro son muertos que llenan zanjas, y no hay quién se atreva a darles santa sepultura porque levantar la cabeza es exponerse a los mortales tiros de precisión de esos otros lisiados –también–, mutilados que ya no saben para quién pelean pero están dispuestos a matar por causas que no conocen<br />
bien.</p>
<p>Qué voluntad de arrancarse la piel, mientras se espera: darse tiros de lejos o de frente, soltar los perros con piojos y fiebre, o el gas mostaza o el napalm, antes que ceder. El amor desata guerras, y del amor vienen los lisiados que ya no están para tratados de paz ni para enamorarse porque saben que lo siguiente es inevitablemente otra guerra. Qué hartazgo. Mejor agachan la cabeza. Mejor no mueven un dedo. Mejor conviven entre muertos o aceptan la muerte con resignación.</p>
<p>Mejor se pudren en las trincheras, atrofiados, antes de intentar el avance hacia el territorio de los otros, igualmente tullidos y maltratados, enfermos enlodados y sedientos de afecto, que en un segundo piden paz y en el siguiente se preguntan: ¿para qué?</p>
<p>Mejor ya no vemos al futuro (y aquí me sumo); mejor no levantamos el fusil; mejor no buscamos acuerdos de paz y nos tragamos la triste sopa de diario. Nos aguantamos la tripa, el fango, la enfermedad y los gusanos. Nos escatimamos el sexo. Con ayuda de los codos nos arrastramos por las calles, sin tocarnos, sin darnos aliento, sin atrevernos a hacer contacto visual con la de enfrente (en mi caso) porque seguro es lisiada como yo, y está presta a firmar un tratado de paz para iniciar, un instante después, otra guerra.</p>
<p>Mejor nos sumimos en los túneles del metro, en las rutas de los camiones, en los avatares de los autos, en el ruido de los bares, en nuestros departamentos y en nuestras casas que son trincheras donde nos pudrimos (otra vez) sin ganas de levantar la mano cuando alguien se atreve, se envalentona y pide voluntarios para avanzar, para conquistar, para cruzar la tierra de nadie y llegar del otro lado con un ridículo pañuelo blanco que se volverá, casi en cuanto cambie de mano, bayoneta de fusil, cañón de carabina, virus de lepra o del sarampión. Mejor nos tomamos diez vodkas.</p>
<p>Mejor nos recluimos a pensar en cómo estalló esta guerra sin sentido entre esos que se desean y no encuentran la manera de entregar los huesos al reposo. Mejor nos resignamos y decimos adiós, una vez más, ante cualquier oportunidad de paz.</p>
<p>Hay, en esta guerra, un espacio en medio de dos frentes que se llama “tierra de nadie”. Estará allí hasta que caiga el último combatiente. Permanecerá, porque no hay quien esté dispuesto a dejar las trincheras, a ser el primero en levantar la cabeza y declararse vencedor, o vencido.</p>
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		<title>04.- Raíces de un baobab</title>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 17:27:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paracaídas...</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Letras]]></category>

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		<description><![CDATA[Download audio file (04%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Raices%20de%20un%20baobab.mp3)
- Voz: Vanessa Bauche
- Guitarras: José Luis Domínguez

Tengo en la frente un baobab. A veces me agarra dormido y crece desmesuradamente; a veces me da sombra fresca y no duele. Nunca cambia de hojas, pero entiendo cuando está en su otoño y lo trato amable; no olvido –a pesar de que me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paracaidasquenoabre.com/xml/songs/04%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Raices%20de%20un%20baobab.mp3">Download audio file (04%20Paracaidas%20que%20no%20abre%20-%20%20Raices%20de%20un%20baobab.mp3)</a><br /></p>
<p><strong>- Voz: Vanessa Bauche<br />
- Guitarras: José Luis Domínguez<br />
</strong></p>
<p>Tengo en la frente un baobab. A veces me agarra dormido y crece desmesuradamente; a veces me da sombra fresca y no duele. Nunca cambia de hojas, pero entiendo cuando está en su otoño y lo trato amable; no olvido –a pesar de que me pongo todo acurrumacos y lo visto con cariño– que es un baobab, y los baobabs no tienen compasión.</p>
<p>Este gigante es un desconsiderado. Ha echado raíces de la nuca al espinazo y, si parpadeo, un día crecerá hacia los brazos, y luego a las piernas, y cuando la gente me vea pensará que no soy hombre sino árbol.</p>
<p>Dicen que los baobabs no tienen corazón; que por eso se adueñan del de uno, que por eso se lo quedan. Las noches se vuelven enfermas; las tardes se tornan friolentas, incluso en los veranos. Te atrapa la melancolía y ahí vas, por las calles, arrastrándote de una banqueta a la otra, pensando en reclamarle a todo mundo por este cielo gris. Pero después sabes que no es así. Que nadie ha pintado de nada los cielos. Que es al baobab al que le gustan los grises y el desconsuelo.</p>
<p>He escuchado que hay mujeres que son semillas de baobab. Cuentan que si no se les tiene cuidado, se siembran en la frente y con paciencia van tejiendo sus raíces con nudos tan fuertes que, si se les quiere arrancar, se viene medio cráneo. Los que han dejado crecer baobabs, y han vivido para contarlo, dicen que uno pierde la voluntad; que después piensas con la savia; que un día te duelen las ramas y cuando el sol está brillante le tiras mordidas con las hojas. Dicen que ésas son claves para saber si un baobab te ha ganado.</p>
<p>Tengo en la frente un baobab. No recuerdo si alguien lo sembró, o si lo cargo desde el principio y ni cuenta me había dado. Como sea, lo trato con respeto, le presto sus cuidados.</p>
<p>Y a veces, cuando he pensado en extirparlo, nos vamos a caminar a ningún lado y arrastro los pies en la tierra, y dejo al viento acariciar mis hojas y pienso: raíces de baobab en el corazón, ¿qué tiene de malo?</p>
<p>Tengo un baobab en la frente. No es mujer sino tristeza: he vivido para contarlo.</p>
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